Nuestra Misión

Somos una organización de voluntariado que busca generar y desarrollar propuestas de promoción del libro y la lectura mediante la interacción de distintas artes con el fin de promover, facilitar y acompañar la lectura en la comunidad de la zona norte.

Nuestros objetivos de trabajo son:

  • Hacer énfasis en la importancia de la lectura en un ámbito socio-cultural y educativo.
  • Fomentar la creatividad, recreación, imaginación y participación en torno a la lectura.
  • Crear espacios y programas para generar y fomentar experiencias de lectura como placer y desafío.
  • Generar y fomentar espacios para la lectura como hecho privado y como una experiencia a compartir.

Historia

Leamos un libro (LUL) nació de la mano de Daniela Rosito cuando decidió emprender a mediados del 2007 un ambicioso proyecto, tras haber recorrido algunas escuelas públicas del Partido de San Isidro como encuestadora para becas del secundario. Fue en ese entonces que Daniela decidió trabajar como voluntaria, pero al no encontrar el lugar indicado donde pudiese actuar como pretendía, fundó su propio grupo para promoción del libro y la lectura. Durante el año 2007 se acercaron a este proyecto diferentes personas e instituciones, Daniela afianzó relaciones, recibió consejos y buena voluntad por parte de la gente para hacer crecer el emprendimiento. De a poco se fue conformando un grupo de personas dispuestas a pasar de la idea a la acción. Ese mismo año se inauguró la página web y, a paso lento pero seguro, se fue gestando un equipo de trabajo, se sumaron personas y se fue actualizando el plan de acción. LUL creció como organización, fue tomando alcance y sigue sumando voluntarios.

13 años

Hay sueños que son ideas, inquietudes, ansias de mover montañas. LUL, como nos gusta llamarle a Leamos un Libro, nació de la inquietud de quien les escribe por hacer algo por la educación y la cultura. La realidad es que tenía 18 años y lo que yo pensaba era una locura para cualquiera. Además, ¿qué podía aportar a los 18? En LUL trato día a día de transmitir lo que aprendí: que importa el impulso con el que hacemos las cosas porque creemos en ellas. Aprendí que con poco se podía hacer mucho, que se trataba de escuchar y acompañar al otro, de aprender en el proceso generando espacios de accesibilidad a la lectura. No crecí rodeada de libros, por eso, para mí los espacios como las bibliotecas eran espacios paradisíacos, eran un espacio secreto y un refugio. Quería recuperar esos espacios. Sin embargo, me he cruzado con pocas bibliotecas en mi infancia y adolescencia, pero todas eran espacios en los que uno no podía quedarse, había que irse al aula o había que pedir algo. Sentí muchas veces que me arrancaban de un lugar donde hubiera querido quedarme para siempre porque la ficción en la niñez muchas veces es el único refugio que encontramos ante la realidad.

 

Error pensar que espacios donde hay libros son espacios de circulación de lectura. Descubrí el verdadero acceso de la lectura en jornadas de lectura que planteó mi escuela donde transité la primaria y secundaria, donde vi a toda una escuela involucrarse de lleno en posibilitar ese acceso desde diferentes propuestas y, por sobre todo, desde el lugar que cada uno podía hacerlo sea de la disciplina que sea. En ese tiempo descubrí, por ejemplo, que una de mis maestras eran tan fan de Harry Potter como muchos en esa época o que mi profesora de Biología era bióloga marina específicamente y nos mostró con entusiasmo sus libros. Descubrí la faceta de astrónomo de mi profesor de matemática. Me pregunto si de otra forma hubiera descubierto esa faceta de ellos como lectores. Entendí ese 5 de septiembre del 2007 cuando públicamente le de inicio a este proyecto que ser mediador se trataba de hacer visible en todas sus formas el acto de la lectura. Hoy LUL quiere ser un camino, tender siempre el puente entre la lectura y las personas; entre la cultura, la educación y la gente. No creamos que ya se intentó o sabemos todo en ese camino, dejemos que otros nos sorprendan.

¿En qué creemos?

Creemos en una sociedad donde la lectura y la cultura misma vuelvan a tomar protagonismo, y en el que los libros no solo sean una fuente de valores, conocimientos y herramientas necesarias para desarrollar y favorecer nuestras competencias intelectuales, sino también para fortalecer los lazos y tender puentes entre las personas, las instituciones y la sociedad.

 

De la intención a la acción

Daniela Rosito tenía solo 18 años cuando detectó una necesidad que tenía que ver con algo que ella adora: los libros. Una biblioteca llena de ellos a la que no se le saca partido era casi como cometer un crimen contra el potencial enorme que los libros pueden tener sobre las personas. Sobre qué la movió a transformar su idea en algo tangible y qué ha aprendido por el camino podrás encontrar la nota en el blog de Idealistas.

Reconocimientos

En noviembre del año 2017, tras cumplir 10 años promoviendo lectura, Daniela Rosito fue premiada como una de las 10 jóvenes sobresalientes de la República Argentina con el premio TOYP 2017 (Ten Outstanding Young Persons) otorgado por el programa internacional del JCI (Cámara Junior Internacional) junto a la CAC (Cámara Argentina de Comercio y Servicios) en una ceremonia inolvidable para los jóvenes que, en distintas categorías, fueron reconocidos por su aporte al país. El mismo año, el Honorable Concejo Deliberante de Vicente López reconoció la labor de Daniela en su tarea.

Nuestro Equipo

Conoce más sobre nosotros

¿Qué nos diferencia?

Actuamos al ver una necesidad, buscando una posible respuesta. Todos podemos actuar en consecuencia ante una necesidad. Trabajamos juntos dándonos el apoyo y el soporte necesario para sacar propuestas adelante para la comunidad. Buscamos innovar y, por qué no, sorprenderte.

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