Blog

Todos somos Emma

Emma Bovary

Por Daniela Rosito.

Antes de que finalice el mes de marzo, en el que desde LUL homenajeamos a las mujeres con un especial que incluyó charlas sobre literatura, historia y feminismo, me gustaría retomar una novela del Siglo XIX que nos permite dialogar con el presente y darnos cuenta que, en cierta forma, todas somos Emma.

En el año del 200° aniversario del escritor francés Gustave Flaubert, hablaremos de su gran obra, Madame Bovary. Una novela enmarcada en el Realismo literario de la segunda mitad del siglo XIX, controversial desde el punto de vista eclesiástico y moral, sometida a juicio por su crítica a la burguesía del momento. Si bien la obra presenta personajes que tienen algo siempre de repudiable, propone una crítica de las costumbres, vicios, el materialismo y posee un sentido moral en oposición al desorden pasional romántico del período anterior.

El fracaso de Emma

Emma recibe una educación no adecuada a su clase social. Según su padre, el viejo Rouault, ella era demasiado inteligente para la agricultura, daba la imagen de una señorita de ciudad. Emma tiene pretensiones que el resto critica, pero estas provienen de ensoñaciones producto de una educación elevada a su clase. Tanto Emma como Charles Bovary, en su búsqueda de ser lo que no podían ser, terminarán fracasando por su misma condición que la novela expone desde el inicio. El fracaso de Emma proviene, entonces, de una inadecuada educación para su clase que provoca en ella un despertar de anhelos que la conducirán a fallar constantemente. Sus ensoñaciones incomprendidas no encajarán en la realidad que ella deberá asumir porque, en vez de acomodarse a su posición, encontrará dicha y la desgracia en sus interminables ensoñaciones. Si leyéramos esta obra como comedia, podríamos decir, como menciona Bergson (1985) en su ensayo de La risa, que esta obra al producir el efecto cómico busca implícitamente humillar, y por ende de corregir. Al leerla desde esta clave, lo que corregiría entonces es la distracción constante de la ensoñación romántica y novelesca en la que se pierda Emma. Es una mujer que oscila entre distintos estados de lo mecánico en lo vivo y es allí donde aparece lo cómico, cuando nos acostumbramos como espectadores a esos repetitivos vaivenes de Emma: la mediocridad doméstica la impulsaba a fantasías lujosas, la ternura matrimonial a deseos adúlteros.

La heroína individualista

Sin embargo, más que criticar estas actitudes ¿podríamos celebrar a Emma en su lucha y conquista de los placeres? Emma está distante de ser la heroína de una sociedad, pero lucha por los intereses que tiene como mujer. Mario Vargas Llosa le dedica un ensayo, La orgía perpetua: Flaubert y Madame Bovary, donde la coloca como “heroína egoísta”. Si vamos más allá, lo que verdaderamente Emma busca insertarse en un mundo de oportunidades y vivencias que parecía estar solo reservado para la esfera masculina. ¿Es el consumismo, el capitalismo, el verdadero causante de su desgracia? Pensemos más bien en una Emma que constantemente ha luchado contra un patriarcado evidente representado no solo por Charles Bovary, sino por distintos rostros e instituciones. Emma rompe las barreras de la femineidad. Busca una salida del aburrimiento doméstico, de las ataduras de la moral, busca una individualidad que le es negada por su condición de clase de la cual ella no es consciente. Seguramente la lucha de Emma resuene porque es también un intento de sobreponerse al lugar reservado a la mujer en la sociedad de una época donde, como ella misma dice: al menos un hombre es libre, puede tener pasiones, correr países, salvas obstáculos, saborear dichas más lejanas. Pero una mujer está privada constantemente de todo.

Hoy, en una sociedad que evolucionó en muchos aspectos, que le reconoció a la mujer muchos más derechos que los que le otorgaba 200 años atrás, quedan muchas batallas por luchar que aún podemos enmarcar reflejándonos en Emma, por eso volvemos a afirmar que Todas somos Emma. Te invitamos a que nos cuentes si te sentís identificado/a en algún punto con este personaje de la literatura.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.