Reconocimientos

¿Te cuento una historia?

Hace diez años convertí una necesidad en una acción. Una idea puede tardar tiempo en madurar pero las necesidades de los otros a veces no pueden esperar. Pese a las pocas herramientas que tenía y una vasta lista de cosas por aprender, decidí que era hora de ayudar. Durante cuatro años, a medida que se gestaban las primeras actividades, se fue armando un equipo, un plan de acción, fui ganando confianza porque me cruzaba con la gente indicada, porque la voluntad de ayudar ganaba por sobre todas las dificultades.

En el año 2010 Leamos un libro tomó impulso con actividades innovadoras como las lecturas musicalizadas y las cuenteadas espontáneas en la plaza de Olivos. Mi labor fue creciendo en satisfacciones y en responsabilidades, pero me permitieron creer en la organización que durante ese tiempo se iba gestando. Apostaba, como tantos de los que me acompañaron y lo hacen hoy en día, a un futuro donde la lectura y la cultura misma volvieran a tomar protagonismo por todos los rincones. Fui parte de muchas actividades y de proyectos a largo y corto plazo durante diez años. Mi vocación de servicio se hizo más fuerte con esta tarea y gracias a la perseverancia, que cuesta mantener cuando se empieza de tan joven y de tan abajo, todo esfuerzo es recompensado.

Mi equipo creyó que era tiempo de que se reconociera este servicio a la comunidad y tuve el honor y la alegría hace unos días de recibir el reconocimiento de ser este año una de las 10 jóvenes sobresalientes del país por logros culturales gracias al JCI Argentina y la Cámara Argentina de Comercio (CAC). Hubiese querido que todo el equipo de voluntarios estuviera para recibirlo, pero los tuve presente a cada uno gracias a esa emotiva presentación con imágenes que recorrían estos 10 años. Contuve lágrimas a la hora de hablar después de ver esa presentación. Lágrimas que dirían mucho más que mis palabras. Quien me recibió en el escenario me dijo por lo bajo que este premio era para todos los que aún creen que la lectura carece de importancia, lo que, sin dudas, me dejó movilizada. Hoy más que nunca creo en la importancia de tomar la necesidad y seguir convirtiéndola en acción, y hacer honor a esta mención sabiendo que la juventud está logrando y seguirá haciendo muchas cosas por este país.

Para terminar, solo quiero contarte que esta historia habrá tenido un principio difícil pero gratificante y que, por suerte, aún no tiene final.