Cuenteada para el Comedor de Barrancas

Se venía la lluvia. La llamo a Ana Cuevas Unamuno, nuestra narradora invitada, para ver cómo estaba el tiempo por Belgrano. Como sabrán, el tiempo últimamente no nos ayuda mucho y ya veníamos de cancelarlo un jueves por el feriado del 1° de mayo. Salir a contar cuentos es todo un tema. Colgué el teléfono y salí para Belgrano, no sin antes guardar un par de libros que tenemos para donar y que ya había seleccionado para los chicos que asisten a la plaza. En el viaje repasé un cuento que quería contar, uno muy especial porque nos lo envió una madre de Misiones. El cuento “Los tres dragones” lo había escrito su hijo Máximo de 7 años. Su madre me contó que estaba súper contento porque iba a contarse en la Cuenteada. Llegamos y me encontré con Andrea del Comedor. ¡Hace tanto que no andábamos por ahí! Me alegró mucho volver, pero me entristeció ver con mis propios ojos que donde antes funcionaba el apoyo escolar, ahora funciona solo en el piso y las mesitas del Gomero de la plaza de Barrancas. Y aún así, los admiro enormemente por su gran corazón, por una solidaridad a la necesidad que, sin duda, compartimos: el seguir firmes, luchando por una mejor calidad de vida y educación.
Ana tomó la palabra para narrar el primer cuento, esa historia del zorro que tanto les gustó a los chicos. Luego vine yo con ese sapo tan buenmozo llamado Humerto y Ana con su cuento de la ratita. ¡Qué lindo público! Cuántas sonrisas y risitas por el fondo. Hasta tuvimos el lujo de escucharlos contar cuentos a algunos de ellos. Y cuando se dispersaron un poquito, les hice entrega de los libros. Los más grandes se quedaron escuchando el cuento de Máximo de Misiones. Ya le digo a su madre, Silvia, que les gustó mucho, así Maxi se pone contento. Lo había llevado impreso y uno de ellos se lo quiso quedar. Recordé que frente a la plaza estaba el Barrio Chino, así que vino bien hablar de dragones. Les conté también que este cuento había viajado desde el interior y que pertenecía a un autor un poco más chico que ellos. Me miraron sorprendidos y hasta se pelearon por quedárselo. Fue una linda y especial Cuenteada. Me alegra haber podido llevar los cuentos a esta plaza y a estos lindos espectadores. Charlamos mucho después, creo que más tiempo de lo que duró nuestra Cuenteada. Gracias Ana,  Andrea y demás equipo del Comedor y a Teté por las fotos. ¡Ya estaremos de vuelta!