Cuenteada+Picnic infantil+Libro libre

Una tarde más en una plaza, pero esta vez en la Plaza Almafuerte de Villa Martelli. Una tarde diferente, solidaria, y en compañía de la juventud de Acción de la parroquia Nuestra Señora de la Guardia. Nos preparamos para una Cuenteada, en la que nuestro narrador invitado, Jorge Potenza, narraría para los chicos. Compartimos una merienda con los que se acercaron. Un picnic en el que también hubo libros y lectura. Como broche de este día, liberamos libros en la plaza con la ayuda y creatividad de los jóvenes de la parroquia.

Cuenteada especial

Nuevamente en la plaza. Esta vez nos acompañó  Diego Ruggeri, conocido como El Arpa Errante, para contar cuentos y leyendas de tiempos antiguos para toda la familia. Una leyenda de Finlandia y un cuento sobre el dio escandinavo Odín fueron los protagonistas de esta tarde soleada en la plaza. Una tarde finalmente con el sol acompañándonos que terminó de la mejor manera: liberando libros por la plaza e informando a la gente sobre la Campaña de donación de libros.

Festejamos el Día del Libro

El sábado 25 de abril festejamos el Día Internacional del Libro con tres actividades en la misma tarde: Cuenteada, entrega de libros gratis, liberación de libros en la plaza. Ya nos esperaban las narradoras para la ocasión, Graciela Sarcone y Débora Pert. Voluntarias y narradoras nos dispusimos a ocupar un pequeño espacio de la plaza. Colocamos por primera vez nuestro banner, gracias al trabajo de una de las ilustradoras que colabora con nosotros, Carolina Cesario.
Preparamos el espacio para la narración de cuentos y los libros en los canastos, listos para ser regalados al cierre de la Cuenteada. Los chicos llegaron por todos lados. Abandonaron juegos y hasta los pochoclos y se quedaron atentos esperando que la función empiece. ¡Empiezan los cuentos! Los chicos muy atentos, seguían cada detalle de ellos, acompañaban las miradas y los movimientos de la narradora, se sumergían en las historias. Silencios, risas, emociones. Todo lo que nos puede ofrecer un cuento estaba allí presente, en ese pequeño espacio de la plaza. De repente, nos perdimos un poco entre la gente que se acercaba a ver y a escuchar.  Al término de los cuentos, en medio de mucha alegría, las narradoras se presentaron y Leamos un libro hizo un cierre.  Los invitamos a todos a chusmear un poco los libros que trajimos para regalar. La gente se abalanzó sobre las canastas llenas de libros. Luego, nos fuimos a recorrer la plaza, con los pocos que quedaban. Donde íbamos, la gente contenta recibía un libro. Algunos hasta se recomendaban libros entre ellos, a medida que iban recorriéndolos un poco. Chicos, adolescentes y adultos se llevaron a casa un libro (¡o varios!) para seguir este compromiso con la lectura que iniciamos nosotros con este gesto.  Como cierre, liberamos algunos en bancos de la plaza bajo el lema “Libro libre”. Hasta tuvimos la oportunidad de ver cómo se encontraban algunos con esos libros, cómo se los llevaron y hasta lo abrieron para leerlo un rato en la misma plaza. Gran día, sin duda.

Cuenteada Navideña

Hermoso día para salir a contar cuentos, aunque el calor nos hizo esperar un poco a que los chicos salieran de sus casas o dejaran un rato la pileta para venir a la plaza. Como siempre, nos pusimos en preparativos de nuestro espacio de narración, junto al árbol, apenas llegamos. Una vez todo listo, algunos curiosos se acercaron. Se acercaron algunos, muy interesados en la propuesta y a la espera de que comiencen los cuentos. Para comenzar, Silvina rompe el hielo con un villancico navideño que todos acompañamos con palmas. Dado comienzo de la Cuenteada, Daniela narró un cuento bien “argento”, como dijimos ese día, ya que fue escrito por uno de los voluntarios de Leamos un libro, Sebastián Gonzáles. “Renos de paro” fue, entonces, el primer cuento narrado en esta tarde. Rodolfo y los demás renos, cansados de tanto trabajar, deciden hacer paro para que sean escuchados sus reclamos justo el día de Navidad. Papá Noel entonces deberá buscar quién pueda llevarlo, pero este cuento tendrá su final feliz. Cuento que, además, tiene su versión en audiocuento.
Chiara nos contó “Una confusión de navidad” de Liliana Castello. Los chicos estuvieron bien atentos a la historia de los duendes que, por causa de un resfrío, hicieron un lío con los regalos. Retomando el tema del cuento de Chiara, Daniela narró “El duende que quería ser Papá Noel” de Frank Baum. Tuk, uno de los ayudantes de Papá Noel, el más bromista de todos, quiso ser Papá Noel por un día. Al final de la historia, entendió que no era tan fácil como pensaba. Por último, Silvina, para cerrar la Cuenteada, nos contó el hermoso cuento de “El Cascanueces”.
Al cierre, regalamos copias de los cuentos narrados en esta ocasión e hicimos reparto de los souvenirs navideños para colgar en el arbolito.Y, finalmente, regalamos libros, más souvenirs, caramelos y nuestra tarjeta de presentación. Un hermoso rato de cuentos para chicos y la familia.

Picnic Literario

Al finalizar la Cuenteada, nos ubicamos en otra parte de la plaza Vicente López y Planes para hacer el Picnic Literario, una actividad que compartimos con los jóvenes. En esta ocasión hubo variedad de lecturas y recomendaciones. Le dimos un especial lugar a la poesía y hemos puesto a disposición algunos libros para regalar a nuestras visitas, como Pizarnik y Whitman. Hablamos de muchas cosas y, sobre todo, compartimos recuerdos en torno a ciertas lecturas. Cecilia, por ejemplo, nos recitó un poema de Fontanarrosa “A veces pienso…”, ella recordaba haberlo leído de adolescente en una revista de Humor gráfico. Victoria, una de nuestras invitadas, lo buscó en el celular para ver si encontraba la fuente y lo curioso es que lo encontramos en un blog, por alguien que también lo sabía recitar, que lo había leído en la misma revista en el ‘72 y lo transcribió para dejarlo plasmado en algún lado. Yo se los dejo aquí:

A veces pienso
no es tan difícil de que esto ocurra
pienso en las cosas que se han perdido
sin yo notarlas, sin yo notarlas
que se han perdido
Fueron quedando
algo pequeñas y retrasadas
aquellas cosas
Basta pensarlas
pero no mucho
Basta fijarse
cuando uno anda
en las pavadas tontas y quietas
tontas pavadas
que los caminos ponen delante
a los que andan
Y vuelven solas,
aquellas cosas
incluso algunas muy tonterías
muy pocas cosas.

Silvina nos trajo “La guarida del pez” y “Entre diálogos de seda y sauces en oración” (haikus) de Susana Boveda. Silvina nos mostró lo cambios que tuvo la tapa de “La guarida del pez”, reflexionamos sobre el título del libro de haikus y nos leyó algunos. Con las jóvenes invitadas se habló un poco de todo. La importancia de la lectura desde la infancia. La escritura juvenil y su proceso. Volvimos a John Green, Alejandra nos trajo “Inevitable desastre” de McGuire y comentamos sobre novelas de ese estilo. Sin duda, los policiales también fueron centrales en nuestra charla: Conan Doyle, nunca se dejará de leer. Graciela nos regaló la lectura de dos poemas de Hugo Mujica, hermosos. Emiliano habló de Cortázar, Yanina ya tiene varios libros en su lista para leer (como suele pasar cada vez que hacemos esto) y Daniela, entre tantos que trajo (Darío, Baudelaire, Pizarnik…) leyó “La caricia perdida” de Alfonsina Storni, incluido en la primer antología que compró sola en una librería cuando era chica y que marcó el inicio de su admiración por la poetiza. Como cierre, se llevaron todos un “Carpe Diem” (Whitman) de recuerdo. El picnic es una grata experiencia para todos, un rato muy agradable entre gente curiosa por los libros. Siempre es un buen lugar para intercambiar mucho más que lecturas.

Cuenteada Primaveral

El sábado finalmente realizamos nuestra Cuenteada en la plaza Vicente López y Planes (Olivos). El tiempo nos acompañó muy bien, los chicos se acercaron de a poco en cuanto estuvieron listos los preparativos para esta nueva Cuenteada. Todo listo para, una vez más, compartir cuentos con los chicos y las familias. En esta Cuenteada nos dimos el gusto de varios cuentos: Silvina Rodríguez abrió al son de “Chumba la cachumba”; luego, Graciela Sarcone, nos contó el cuento de la niña china; y Daniela narró el cuento de “Sapo verde” de Graciela Montes. Silvina se nos inspiró a último momento para regalarlos un cuento más: “El sueño de Rocco” de Sergio De Giorgi. Graciela cerró nuestra Cuenteada y comenzamos con el sorteo de cada visita a la plaza para entregarles libros a los chicos. Y de aquí partimos muy contentos a instalarnos al lado del sector de juegos para abrir una nueva actividad: el Picnic literario.

¡LUL cumplió 7 años!

10653573_709189989136692_7003369792199224195_nEl 5 de Septiembre del año 2007 se creó nuestro sitio web, en ese entonces mantenida por Pablo Inochea, para dar comienzo a un proyecto de promoción y animación a la lectura dirigido a niños, jóvenes y adultos. En sus comienzos la intención de LUL fue actuar en los sectores más necesitados, hasta que luego se extendió a diferentes ámbitos. Por otro lado, a través de la web, se generaron varias propuestas de participación para jóvenes y adultos. A partir del año 2010 se inició un constante trabajo a través de diferentes eventos y actividades. Desde el inicio, no sólo trabajamos con y para la lectura, sino que destacamos la importancia del trabajo en conjunto, brindamos la posibilidad de sumar propuestas de la gente, invitamos a que otras artes se sumen en un proyecto en común y ayudamos a que diversos proyectos puedan llevarse a cabo, así como también promover la literatura de autores inéditos (niños y jóvenes).

10649791_709187712470253_1603800997996498751_nCumpleaños y Feria. El sábado 27 de octubre se realizó la 2da Feria del libro en Vicente López. Nuevamente feria de editoriales, librerías, escritores e ilustradores. Esta vez con menos viento y más sol. Una linda tarde para compartir con gente que, además, nos conoce desde casi nuestros primeros pasos. Por eso, el día fue buena excusa para el festejo de nuestro 7mo aniversario en el stand de Tierra de Libros junto a la madrina de LUL, como nos gusta llamarla, Silvina Rodríguez.

¡Al fin, Cuenteada!

El domingo nos regaló un hermoso sol y, por suerte, pudimos salir una vez más a contar cuentos a la plaza. Listos los libros que íbamos a regalar, preparados los souvenirs y los folletos. Llegamos a la plaza con Chiara, quien participó por primera vez en la Cuenteada, y nos sorprendió ver la plaza repleta de gente. No era para menos, ¡era un día hermoso! No llegamos a armar todo nuestro “escenario” que ya había muchos chicos sentados esperando los cuentos.
Una vez que padres y chicos se acomodaron, arrancamos con los cuentos. Graciela abrió y cerró la Cueteada con dos cuentos que requerían la participación de los chicos ¡y qué bien lo hicieron! Mientras tanto, nos ocupamos de hacerle saber a los padres que al cierre iba a haber sorteo de libros. Y, en paralelo, nuestra voluntaria Virginia que la cruzamos por casualidad en la plaza, se sumó para hacer la difusión de nuestro trabajo como organización.
Daniela tomó la palabra, después de Graciela, para narrarles a los chicos el cuento del sapo de Graciela Montes que tanto le gusta. Luego, Chiara trajo un cuento muy lindo para leerles a los chicos. En el cierre, entregamos a los chicos todo lo que habíamos llevado: golosinas, señaladores de libros… Y, por último, realizamos el sorteo. Nos encanta ver la cara de los chicos cuando se llevan un libro, esas sonrisas de agradecimiento. Esperemos que lo disfruten mucho.
Nosotros ¡la pasamos tan bien! Como nos tiene acostumbrados nuestras Cuenteadas. Esta vez logramos reunir muchos chicos que, a decir verdad, vinieron todos solitos a sentarse. Agradecemos siempre la calidez de la gente y sus comentarios nos hacen muy bien, como personas y como organización.

Cuenteada para el Comedor de Barrancas

Se venía la lluvia. La llamo a Ana Cuevas Unamuno, nuestra narradora invitada, para ver cómo estaba el tiempo por Belgrano. Como sabrán, el tiempo últimamente no nos ayuda mucho y ya veníamos de cancelarlo un jueves por el feriado del 1° de mayo. Salir a contar cuentos es todo un tema. Colgué el teléfono y salí para Belgrano, no sin antes guardar un par de libros que tenemos para donar y que ya había seleccionado para los chicos que asisten a la plaza. En el viaje repasé un cuento que quería contar, uno muy especial porque nos lo envió una madre de Misiones. El cuento “Los tres dragones” lo había escrito su hijo Máximo de 7 años. Su madre me contó que estaba súper contento porque iba a contarse en la Cuenteada. Llegamos y me encontré con Andrea del Comedor. ¡Hace tanto que no andábamos por ahí! Me alegró mucho volver, pero me entristeció ver con mis propios ojos que donde antes funcionaba el apoyo escolar, ahora funciona solo en el piso y las mesitas del Gomero de la plaza de Barrancas. Y aún así, los admiro enormemente por su gran corazón, por una solidaridad a la necesidad que, sin duda, compartimos: el seguir firmes, luchando por una mejor calidad de vida y educación.
Ana tomó la palabra para narrar el primer cuento, esa historia del zorro que tanto les gustó a los chicos. Luego vine yo con ese sapo tan buenmozo llamado Humerto y Ana con su cuento de la ratita. ¡Qué lindo público! Cuántas sonrisas y risitas por el fondo. Hasta tuvimos el lujo de escucharlos contar cuentos a algunos de ellos. Y cuando se dispersaron un poquito, les hice entrega de los libros. Los más grandes se quedaron escuchando el cuento de Máximo de Misiones. Ya le digo a su madre, Silvia, que les gustó mucho, así Maxi se pone contento. Lo había llevado impreso y uno de ellos se lo quiso quedar. Recordé que frente a la plaza estaba el Barrio Chino, así que vino bien hablar de dragones. Les conté también que este cuento había viajado desde el interior y que pertenecía a un autor un poco más chico que ellos. Me miraron sorprendidos y hasta se pelearon por quedárselo. Fue una linda y especial Cuenteada. Me alegra haber podido llevar los cuentos a esta plaza y a estos lindos espectadores. Charlamos mucho después, creo que más tiempo de lo que duró nuestra Cuenteada. Gracias Ana,  Andrea y demás equipo del Comedor y a Teté por las fotos. ¡Ya estaremos de vuelta!