Instrucciones para recomendar un libro

Por Marina Beresñak.

tumblr_lfr3kzbYGO1qfy5w3o1_500Cada vez que un amigo nos pide que le recomendemos un libro, se nos hace una laguna. Nos invade la misma sensación que cuando vamos al videoclub, y ante la variada oferta, olvidamos qué íbamos a buscar o con qué películas dijimos: “¡esta no me la pierdo!” cuando estábamos en el cine, mirando los avances. Nos preguntan por un buen libro para leer, y empezamos a chapotear en la memoria, de los leídos recientemente, de los éxitos editoriales, hasta que terminamos dando dos o tres nombres, dejando a nuestro interlocutor con la absoluta responsabilidad de decidir. Frases como “no sé si te va a gustar, pero no está mal”, “es un libro que a mí me gustó mucho”, coronan la conversación, pero sin demasiado éxito.
Una vez que nos quedamos solos, empiezan a surgir (quién sabe de dónde) nombres de autores, títulos, temas, que nos apasionaron y nos interesaron muchísimo. Curiosamente, cuando nos lo pidieron, no recomendamos ninguno de esos.
Por eso, acá ofrecemos unas pequeñas y modestas instrucciones (cualquier similitud con Cortázar no es coincidencia) para recomendar libros.

1. Piense en los libros que lo marcaron, a cualquier edad y en cualquier momento de su vida.
2. No reserve los grandes clásicos para los adultos, son libros que no por nada son bien acogidos en todas las épocas.
3. Pregúntele a su interlocutor por sus intereses, qué le gusta leer, qué temáticas, género, lo que se le ocurra que puede guiarlo a usted en su recomendación. Sin embargo, no se limite a recomendar solamente pensando en el otro. Muchas veces, lo que a usted le gustó puede resultar algo novedoso y agradable para su interlocutor. La literatura abre nuevos mundos.
4. Recuerde transmitir el entusiasmo que los libros le generaron. Y recuérdele a su amigo, amiga, colega, colego, novio, novia, esposo, esposa, amante, amante, que libro que no le guste, libro que debe dejar de inmediato y empezar con otro. Sucede lo mismo que con el psicólogo. Si no gusta, hay que cambiar de psicólogo, pero no por eso dejar de analizarse.
5. Leer Puig, Quiroga, Cortázar, Borges, Bolaño, Girondo, Pirandello, Calvino, Tabbuchi, Alvaro Yunque, Saer, Mansilla, Jane Austen, Oscar Wilde, y más clásicos…
Como dice un buen profesor cuyo nombre reservamos, “La crítica se encarga de rescatar”. Juguemos a ser críticos, todos, y rescatemos esos libros que nos apasionaron.