¡Al fin, Cuenteada!

El domingo nos regaló un hermoso sol y, por suerte, pudimos salir una vez más a contar cuentos a la plaza. Listos los libros que íbamos a regalar, preparados los souvenirs y los folletos. Llegamos a la plaza con Chiara, quien participó por primera vez en la Cuenteada, y nos sorprendió ver la plaza repleta de gente. No era para menos, ¡era un día hermoso! No llegamos a armar todo nuestro “escenario” que ya había muchos chicos sentados esperando los cuentos.
Una vez que padres y chicos se acomodaron, arrancamos con los cuentos. Graciela abrió y cerró la Cueteada con dos cuentos que requerían la participación de los chicos ¡y qué bien lo hicieron! Mientras tanto, nos ocupamos de hacerle saber a los padres que al cierre iba a haber sorteo de libros. Y, en paralelo, nuestra voluntaria Virginia que la cruzamos por casualidad en la plaza, se sumó para hacer la difusión de nuestro trabajo como organización.
Daniela tomó la palabra, después de Graciela, para narrarles a los chicos el cuento del sapo de Graciela Montes que tanto le gusta. Luego, Chiara trajo un cuento muy lindo para leerles a los chicos. En el cierre, entregamos a los chicos todo lo que habíamos llevado: golosinas, señaladores de libros… Y, por último, realizamos el sorteo. Nos encanta ver la cara de los chicos cuando se llevan un libro, esas sonrisas de agradecimiento. Esperemos que lo disfruten mucho.
Nosotros ¡la pasamos tan bien! Como nos tiene acostumbrados nuestras Cuenteadas. Esta vez logramos reunir muchos chicos que, a decir verdad, vinieron todos solitos a sentarse. Agradecemos siempre la calidez de la gente y sus comentarios nos hacen muy bien, como personas y como organización.

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