Febrero: La Hora del Cuento

El sábado tuvimos la visita de un viejo conocido, el sapo Ruperto. En esta primer “Hora del Cuento” del 2012 en SUMAlfaro hicimos la lectura musicalizada de una de las aventuras del sapo antes de convertirse en detective. Es más, “Supersapo” es la historia por la cual este sapo decide convertirse en detective después.
rupertosapoAl cierre, tuvimos una actividad de oralidad y dibujo. En una primera instancia, las niñas presentes tuvieron que escoger de un sobre una tarjeta que les daría una misión para Supersapo. En este caso fue: “La rana vieja está en peligro y los bichos del arroyo confían en que Supersapo pueda salvarla”. Luego, escogieron una tarjeta de otro sobre para saber con qué se encontraría en el camino. Les tocó “Se encuentra con un viejo amigo que puede ayudarlo” y “se encuentra con un objeto que está encantado”. Debido a la segunda tarjeta, escogieron dos objetos, al azar, de una cajita. Les tocó una armónica y una pulsera. Por último, escogieron dos tarjetas que les daría una situación, pero podían elegir con cuál quedarse. Se quedaron con “Ruperto descubre que tiene poderes”. Y así es cómo, con estas pistas, armamos una historia: “Ruperto y el rescate de la rana vieja”. Luego, hubo ilustraciones de este dibujo. A continuación, la historia reconstruida por Silvina Rodríguez (Tierra de Libros):
Ruperto andaba dando vueltas por las cercanías del Arroyo Solís siempre pensando de qué manera podría llegar a desempeñarse mejor como SuperSapo cuando de pronto los sapos jóvenes le hacen llegar la noticia del día: La Rana vieja fue secuestrada por el Señor Siniestro, quien la tiene en una jaula en su casa en el medio del bosque. Listo, pensó el sapo, y ni lerdo ni perezoso se encaminó al bosque mientras seguía dándole vueltas al asunto de cómo salvarla siendo el enmascarado SuperSapo. En eso se lo encuentra a su amigo el Cascarudo y le comenta el caso, sin dejar de caminar hacia la casa de Siniestro, eso sí. En esa travesía de golpe se encuentran con una cruz en el piso. Ruperto, que no tiene un pelo de tonto, enseguida se da cuenta de que eso puede ser una señal para concretar el rescate. Andá a saber vos por qué Ruperto piensa así, pero la cuestión es que cavando un poquito donde está la cruz se encuentran (porque el Cascarudo sigue ahí, firme como rulo de estatua) con una pulsera y una armónica. Lindo dúo, piensa nuestro superhéroe, y con esto qué hacemos. Viendo que mucho uso para el rescate no le van a poder dar, Ruperto decide que la pulsera le viene bien como cinturón para sujetarse sus calzoncillos y en eso estaba, poniéndosela, cuando al tocar una misteriosa “Z” en la pulsera sale un rayo verde que le pega a un pino enorme que de inmediato queda hecho bonsai. ¡A la flauta!, se sorprenden los amigos, parece que la pulserita tiene el poder de achicar cosas, y ahí nomás deciden que realmente les puede servir para el rescate de la rana vieja. Al final, llegan a la casa de Siniestro y se enfrentan a otra cuestión: ¿Cómo hacer para entrar?…Al Cascarudo los nervios le hacen hacer cosas imprevistas y decide sacarle unas notas a la armónica. Y resulta que ¡zas!, en cuanto toca un poco, la puerta se abre como por arte de magia. ¿Quién te dice y la armónica también está encantada?, dice Ruperto. Ahí el plan ya está armado: El sapo dispara un rayo achicador con su cinturón-pulsera y Siniestro, y su ayudante Vladimiro, quedan reducidos al tamaño de hormigas, lo cual les facilita vencerlos. De pronto, la armónica en la mano del Cascarudo se convierte en varita mágica y ¡zácate!, abre la cerradura de la jaulita de la Rana vieja, que a estas alturas no entiende nada, pero agradece a su enmascarado salvador y al bicho con caparazón que lo acompaña. Y como si fuera poco, tanto la pulsera-cinturón como la armónica se auto destruyen luego de haber sido utilizadas. Así que para salir de allí tuvieron que salir por el hueco de una ventana. Y como el Cascarudo se las veía complicadas para salir saltando como el sapo y la rana, se colgó de la espalda de Ruperto. Así, como el Cascarudo sujeto a la capa de este superhéroe, salen de esa casa rumbo al Arroyo Solís, donde todos se enterarán de que un SuperSapo, eso sí, dos Zetas en su remera, ha rescatado a la Rana vieja, y nada más. Porque la identidad de Ruperto debe quedar siempre en la clandenistidad.
Como todo superhéroe que se precie…

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